Cuando niña quería ser niña, pero sin el miedo ni incertidumbres que una niña no debería tener. Cuando adolescente quería ser más bonita. De joven adulta quería cambiar el mundo y por primera vez en mucho tiempo no a mí misma. De adulta me gustaría poder cambiar cómo era de adulta joven, me hubiera divertido más, sabiendo que no iba a poder cambiar el mundo, hubiera estudiado algo más rentable y ceñirme a las reglas del juego.